Esta semana, todos los medios se hacen eco del libro, que el arquitecto catalán Llatze Moix, acaba de publicar: "Arquitectura Milagrosa".
Un libro, que ahora en esta época de crisis que vivimos, ha causado mucha expectación. Trata de esas obras de arquitectura creadas para hacer crecer algo que apenas tiene relación con ellas, pero que gracias al nombre de quien las crea, y gracias a la majestuosidad de lo que se crea, pueden ser utilizadas como reclamo e icono del lugar dónde se asientan. (Véase la foto de la izquierda la bodega de 'Marqués de Riscal', diseñada por Frank Gehry o las famosas "setas" <bueno, Metropol Parasol> en Sevilla de Jürgen Mayer, situada a la derecha).
Habla de esos pueblos y ciudades que un día pensaron y creyeron en el derroche del dinero creando símbolos que sirvieran de puerta de entrada a los mismos, de esas competiciones absurdas por tener la mejor y más grande de las obras de arquitectura, por tener "al mejor" y "más valorado" arquitecto de RE-nombre, sin importar el dinero o el tiempo empleado para su desarrollo.
Obras absurdas en lugares absurdos, pero que están en una mega-revista dedicada a los "mejores" arquitectos del mundo actual. Todo sea por salir en el croquis...
Habla de esos pueblos y ciudades que un día pensaron y creyeron en el derroche del dinero creando símbolos que sirvieran de puerta de entrada a los mismos, de esas competiciones absurdas por tener la mejor y más grande de las obras de arquitectura, por tener "al mejor" y "más valorado" arquitecto de RE-nombre, sin importar el dinero o el tiempo empleado para su desarrollo.
Aquí podeis leer el análisis que hace para el libro Arquitectura viva
En una entrevista para EFE, Llatze Moix afirma que "un cliente privado está en su derecho de invertir y arriesgar su dinero de la forma que quiera, pero con los fondos que proceden de la administración tributaria hay que ser más cuidadoso". Leer entrevista
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