No solo estamos sumidos en una gran crisis económica, me temo. Parece ser que hemos entrado en varias crisis a la vez, y a mi parecer, una de las más importantes es la crisis de los valores, del respeto.
Estamos en la era de confusión de la libertad con el libertinaje. Siempre me enseñaron que la libertad de uno termina donde empieza la del otro, y esto no es ni más ni menos, que el respeto. El respeto hacia y con los demás, el respeto a la sociedad, el respeto a las creencias, valores y opiniones de cada uno, el respeto hacia uno mismo. Creo que la mayoría de los males que estamos viviendo en la sociedad actual es producto de la falta de respeto, que en ocasiones podríamos traducirla en falta de educación, ya que muchas veces, por no decir la mayoría, respeto y educación van de la mano.
El respeto es aceptar y comprender tal y como son los demás, aceptar y comprender su forma de pensar aunque no sea igual que la nuestra. El respeto a la naturaleza.
Pienso que la clave puede estar en la capacidad de cada uno para entender que debe convivir con el resto de seres humanos, que son como son, y en este mundo, que es como es. Con el resto de personas habrá que actuar en base a unas reglas de entendimiento, comprensión y educación, cuyo eje central debe ser el respeto entre todos. Tolerancia. Y con el mundo, habrá que trasladar ese respeto a los recursos de la naturaleza. Porque derrochamos. No hay que alargarse mucho en el tiempo, tan solo hace 25 años atrás el estilo de vida era totalmente diferente al de ahora. Eso de llegar al super y comprar la bebida en envases de cristal... era un lujo, y ojo, que había que devolver los envases para poder comprar más. Del tema de la energía, para qué vamos a hablar, si somos exclavos de ella, que hace una semana cortaron unas horas la luz en mi pueblo para unos arreglos (un domingo por la mañana, que conste), y parecía que se acababa el mundo: ¿y ahora qué hago yo sin ordenador?, con la de lavadoras que tenía que poner, y la comida? ¿como cocinamos?, con este frío y sin calefacción... que digo yo que no pasa nada por unas horitas sin luz; yo aproveché y me fuí al campo. Me pregunto si los del Greenpeace que se han subido hoy a las chimeneas de la central nuclear de Valencia, tienen luz eléctrica en su casa o en cambio se iluminan a base de candiiles. Basta ya con la hipocresía.
También era diferente el trato con los demás. El usted ya lo hemos perdido, ¿porqué no vamos a seguir tratando a los mayores de usted? ¿Y a los maestros? Para ellos sí que ha cambiado la historia eh!!, y no hay que irse a 20 ó 30 años, mis padres sin ir más lejos, ¡vamos!, yo llegaba a mi casa con una nota del profesor diciendo algo negativo de mi comportamiento o actitud, aunque no llegaban, que ya me cuidaría yo de no hacer nada. ¿Y ahora?, ahora el maestro tiene que sufrir una barbaridad de ataques y humillaciones por parte del alumno de turno respaldado por esos padres "que tienen tantos derechos (que no obligaciones)" y que no mande tareas como castigo o le suspenda, porque puede hasta ser denunciado. Pobres maestros. Es como cuando vas en el metro o autobús y ves a niñatos sentados mientras los abuelos o no tan abuelos de pie, hacen "filigranas" para agarrarse a cualquier lado y no caerse.
Falta mucha educación (que no eduación para la ciudadanía) que así nos va.
Y es que estamos evolucionando a pasos agigantados, sin detenernos a pensar que tal vez , la convivencia en este mundo de progreso que tanto nos gusta alardear de él, no sea posible sin el respeto de "antaño".
Estamos en la era de confusión de la libertad con el libertinaje. Siempre me enseñaron que la libertad de uno termina donde empieza la del otro, y esto no es ni más ni menos, que el respeto. El respeto hacia y con los demás, el respeto a la sociedad, el respeto a las creencias, valores y opiniones de cada uno, el respeto hacia uno mismo. Creo que la mayoría de los males que estamos viviendo en la sociedad actual es producto de la falta de respeto, que en ocasiones podríamos traducirla en falta de educación, ya que muchas veces, por no decir la mayoría, respeto y educación van de la mano.
El respeto es aceptar y comprender tal y como son los demás, aceptar y comprender su forma de pensar aunque no sea igual que la nuestra. El respeto a la naturaleza.
Pienso que la clave puede estar en la capacidad de cada uno para entender que debe convivir con el resto de seres humanos, que son como son, y en este mundo, que es como es. Con el resto de personas habrá que actuar en base a unas reglas de entendimiento, comprensión y educación, cuyo eje central debe ser el respeto entre todos. Tolerancia. Y con el mundo, habrá que trasladar ese respeto a los recursos de la naturaleza. Porque derrochamos. No hay que alargarse mucho en el tiempo, tan solo hace 25 años atrás el estilo de vida era totalmente diferente al de ahora. Eso de llegar al super y comprar la bebida en envases de cristal... era un lujo, y ojo, que había que devolver los envases para poder comprar más. Del tema de la energía, para qué vamos a hablar, si somos exclavos de ella, que hace una semana cortaron unas horas la luz en mi pueblo para unos arreglos (un domingo por la mañana, que conste), y parecía que se acababa el mundo: ¿y ahora qué hago yo sin ordenador?, con la de lavadoras que tenía que poner, y la comida? ¿como cocinamos?, con este frío y sin calefacción... que digo yo que no pasa nada por unas horitas sin luz; yo aproveché y me fuí al campo. Me pregunto si los del Greenpeace que se han subido hoy a las chimeneas de la central nuclear de Valencia, tienen luz eléctrica en su casa o en cambio se iluminan a base de candiiles. Basta ya con la hipocresía.
También era diferente el trato con los demás. El usted ya lo hemos perdido, ¿porqué no vamos a seguir tratando a los mayores de usted? ¿Y a los maestros? Para ellos sí que ha cambiado la historia eh!!, y no hay que irse a 20 ó 30 años, mis padres sin ir más lejos, ¡vamos!, yo llegaba a mi casa con una nota del profesor diciendo algo negativo de mi comportamiento o actitud, aunque no llegaban, que ya me cuidaría yo de no hacer nada. ¿Y ahora?, ahora el maestro tiene que sufrir una barbaridad de ataques y humillaciones por parte del alumno de turno respaldado por esos padres "que tienen tantos derechos (que no obligaciones)" y que no mande tareas como castigo o le suspenda, porque puede hasta ser denunciado. Pobres maestros. Es como cuando vas en el metro o autobús y ves a niñatos sentados mientras los abuelos o no tan abuelos de pie, hacen "filigranas" para agarrarse a cualquier lado y no caerse.
Falta mucha educación (que no eduación para la ciudadanía) que así nos va.
Y es que estamos evolucionando a pasos agigantados, sin detenernos a pensar que tal vez , la convivencia en este mundo de progreso que tanto nos gusta alardear de él, no sea posible sin el respeto de "antaño".







